viernes, 3 de abril de 2015

Onda Jaén- Isa Resmo


Mi amiga poetisa Isa Resmo me hace un sitito en su programa de radio junto con un grupo de maravillosos compañeros de letras. Estoy en el minuto 12:40 y como veis, es una gran amiga por el cariño con el que me trata

http://www.ivoox.com/poesia-mas-programa-2-4-2015-audios-mp3_rf_4299391_1.html

domingo, 29 de marzo de 2015

Enlace Antología Quejio, de todos los participantes en el Grito de Mujer de Córdoba Marzo2015.
Mis poemas Amen y Bucle sin fin para acosadores en las páginas 170-171 y 236


http://es.calameo.com/read/004070991b833cb80e8ca

martes, 17 de marzo de 2015

domingo, 15 de marzo de 2015


Artículo del resultado de La Ruta Quiñones. Lo que la ruta ha unido que no lo separe el hombre ;)


http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1984328/lo/la/ruta/ha/unido.html

* Yo recité un poema del maestro y me permití el lujo de parafrasearlo .

LOS POETAS

También tú, curtidor,
y tú, patán hermoso, arrancándole
al invierno terrones, empujando
en agosto el plostellum. Y tú,
herrero entre sombríos fulgores,
o tú, inocente
borracho sin oficio.
También vosotros sin saberlo
conocisteis alguna vez
no la mayor: la única gloria del poeta:
cuando en el prado, la curtiduría,
la taberna, la fragua, se os llegaron
casualmente a la boca aquellas tres, cuatro palabras
que no se habían juntado antes
o nunca habían sonado de aquel modo,
y que dejaban dicho algo,
sencillo acaso como ellas,
pero tan verdadero, tan nuevo y tan antiguo
que os suspendió y enmudeció un instante,
como a algunos de los que os escuchaban.


Un poema de Fernando Quiñones, de su libro Las crónicas de Hispania, 1985.





También tú, alma sin curtir
Y tú, torpe de letras
Arráncale a esta primavera
Empuja al invierno, arrincónalo en el papel
Y tú,
Balsero de onomatopeyas,
O tú, incauto, enfermo de prosa, sin oficio
También vosotros sin saberlo
Conocisteis alguna vez,
No la mayor, la única gloria del poeta.
Cuando en el Arco de la Rosa
Casualmente a la boca afloraron
Aquellas tres o cuatro palabras
Que nunca osaron tocarse, ni rosarse
Se dejaron inundar entonces
Por la música celestial
Del Alma de Quiñones
Que nos enmudeció un instante
Aunque fuésemos poetas


M Yolanda Gª Ares- Parafraseando a Quiñones