La lista de mis libros leídos me hace recordar, que la cultura y el manejo de la palabra solo se ven si escribes. Durante un largo periodo de mi vida, mientras mis amigas compraban chucherías, fruslerías y plata y oro, yo compraba libros que leía mendigándole horas al día y a la noche. Ahora se para qué serviría en un futuro el tesoro que yo guardaba tan celosamente. Mis libros,mis letras, mi tesoro.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Reseña de Vampiralia- Mi relato "El bolígrafo de Plata"
http://drmotosierra.blogspot.com.es/2015/03/resena-vampiralia-de-vvaa.html
martes, 6 de enero de 2015
Guardando el Belén 2014
Vaya tela este año con
el Belén. Que si cambio de reyes, que si uno en California, que si el otro aquí
y de militar, que sí, que mandar hay que saber mandar. El nacimiento hecho un
lio. Que si uno ya no vale, que se le ha roto la patita de tanto…usarla. El
otro que si está nuevo sin estrenar, con lo mono que es. Hemos ido al mercadillo
de la plaza. Y buscar y buscar y buscar… y nada de na. Lo que hay no nos
termina de gustar, demasiada “hojarasca” alrededor. Miedito nos da nada más que
pensar. Que no hijo, que con las buenas intenciones
no basta. El día veinticinco se nos ha olvidado poner al niño, es que no hay
niño que poner, otra vez al mercadillo a buscar, y buscar y buscar. ¡Na, no se
encuentra na de na! El portal nos ha quedado mono de esta vez, le hemos puesto
cierto aire griego, y nos ha quedado la mar de bien, a ver si pescando en el
pasado, pescamos algún buen pez, porque a día de hoy poco bueno se puede pescar
en este lugar. En la anunciación la han liado. Diez ángeles subidos al árbol, y
nosotros “¡quillo! ¡Bajaros!” y ellos la mar de a gusto ahí en lo arto, con la
pancarta “No, a la hepatitis C”, a ver si Podemos hacer algo con esto, porque
vaya tela con los de los sobres y la tarjetas y los del…como no… del PP. El
puente no termina de darse la mano, pero aunque se la dé, si el resto está a
pedazos. El castillo de Herodes sigue allí en lo alto, todo, fachada y
desfachatez. Y la Navidad pasando, y el nacimiento sin niño al que adorar. La
Sophía brilla por su ausencia, y todos aprendiendo un poquito más de
philo-sophia, que de algo hay que vivir. San Jose se nos ha ido de copas,
cansado y aburrido, otra vez. Lo han pillado en la madrugada cantando no sé qué
de un tal Rafael: “Escándalo, es un escándalo…” La virgen María llorando junto
a la Raquel, luego, después de dos lagrimitas, se han ido de copas, también. María
guarda ya este 2015, ya,el Belén. Que otra vez la tienen liada, la Copesdal, el
Montoro y la Merkel y hasta adivine quién… El Wert! ¡Guarda ya el Belén,
jartita me teneis!!!
sábado, 13 de diciembre de 2014
Amen a lo Benedetti
¡Amen!, sin más
Así sin impaciencia,
sin cama, sin ímpetu
Amen, así en imperativo
Amen sin acento a
segundas personas
Y díganle a terceras que amen
Amen sin estridencias, sin imposiciones, sin chantajes
Amen el sol, al vecino,
al de la farmacia
Amen así, sin más
Amen sin sexo, sin obediencia, sin anillos
Y sin venir a más, simplemente Amen
Amen, así, de cualquier modo
Amen por el gusto de amar
Amen sin ruido, sin vocerío, sin amenazas
Y cuando se dé la vuelta
Siga amando, ame de forma imperativa
Ame en segunda y a terceras personas
Y así como dice Benedetti
Cuando llegue la hora de la guerra, de los odios, de la
venganza
Siga amando, ame hasta que le duela la mandíbula
Pero esta vez, ¡amense!, amen, entonces, en defensa propia.
Los besos saben a versos
Se depositan en mi nuca como lágrimas templadas
erizan la piel de mi
médula espinal
De arriba a abajo
de abajo a arriba
Se depositan en mi espalda como palomitas de plata
erizan la piel de mi labios
De dentro a afuera
de afuera a dentro
Se depositan en las corvas de mis piernas
erizan la piel de las palmas de mis manos
De soltar y de coger
de coger y de soltar
Recorren mi cuerpo como versos entrelazados
provocan hormiguillas de luz blanca
cierran como persianas mis pestañas
y les hacen descansar del sol
Se depositan en mi vientre como arañas de seda
erizan la piel de mi senos
De rabo a punta
de punta a rabo
Recorren mi cuerpo como versos entrelazados
provocan relámpagos de luz blanca
Cierran las ventanas de la realidad
Y me hacen descansar del sol
Se depositan en mis labios como libélulas traviesas
erizan la piel de mi alma
De la cabeza a los pies
de los pies a la cabeza.
El nuevo viaje
El
mundo no parecía tan grande desde aquel lugar, podía distinguir los colores
verdes y tierra de los paisajes del exterior, casi oler las flores y los frutos que colgaban
de las grandes plantaciones de árboles frutales. La ventanilla emitía un sonido repetitivo
como la campanilla de algún móvil
colgante, le recordaba a alguna música conocida. Una extraña corriente pasó por
su vera, la piel se le erizó, se rebulló en el asiento, se tapó con la
confortable mantita de viaje, la corriente volvió a pasar por su lado. Se iba
acostumbrando poco a poco a identificar cada nueva sensación, desde el
accidente todo había cambiado, había cambiado el entorno, los amigos, la casa y
ahora el lugar donde vivir también cambiaba. Asumía como un reto ese nuevo
mundo que desde la oscuridad de sus ojos ya sin vida tenía que descubrir.
Identificaba cada olor, cada color que se escondía en los recuerdos de su
mente, cada forma, algunas caprichosas y cambiantes en las imágenes que
dibujaba en su cerebro. Lo único que no identificaba, a solas en el asiento del
tren, era la corriente caprichosa que a ratos pasaba a su lado recordándole el
aroma de un perfume conocido.
Corazón de LA para Deivid
A
Los Ángeles se accede desde la
autopista del Sur, intentas no perder la paciencia en las tres horas de cola
interminable que como una serpiente de
luz cubren los seis carriles. Llevas el sol todo el rato frente a tus ojos,
y dejas a tu derecha interminables washingtonias
robustas que despliegan sus palmas pidiendo auxilio al mismísimo
cielo. En la radio escuchas KissFM y todos los temas te suenan a añejos,
a repetidos, mientras cantas observas en la distancia, nostálgica, las caras
fantasmas de un muro que tras su blanca palidez esconde al maravilloso Hotel California. Vuelan a tu alrededor colitas ascendentes que coquetean a
forma de lluvia con el parabrisas del coche. A tu izquierda te sobrepasa una limousin de cinco pisos blanca y el sol,
sin justicia, envuelve el ambiente de amarillo dorado irradiado brillante a las
doce del mediodía. Entonces al fondo ves la ciudad mágica, el corazón de LA se eleva por encima del resto de la
ciudad que se desparrama de forma circular desde donde estás hasta el mar.
Desde encima del scalextric
multicolor y acelerado, detrás del letrero de LAX se ve palpitar la ciudad, como si fuera un gigante enorme a
punto de desperezarse. Entras por la zona suburbial, los barrios peligrosos,
esos en los que la gente no entiende de la riqueza de Hollywood ni de la fastuosidad de Venice Beach. Luego coges la avenida del Mar, esa que se hunde en
un subterráneo interminable, y terminas precipitándote en Marina del Rey, allí es donde la gente como tú y como yo paseamos,
nos acercamos peligrosamente a los pelícanos y a las gaviotas y buscas un lugar
en el césped limpísimo en donde comerte un hotdog
con patatas fritas y un enorme vaso de Coca-cola.
Deivid, pero si quieres venir
conmigo a LA, búscate una bonita y
alta palmera y contempla como vuelan los ángeles de California rondando su copa buscando el cielo azul intenso.
M Yolanda Gª
Ares- Antología de viajes
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