La lista de mis libros leídos me hace recordar, que la cultura y el manejo de la palabra solo se ven si escribes. Durante un largo periodo de mi vida, mientras mis amigas compraban chucherías, fruslerías y plata y oro, yo compraba libros que leía mendigándole horas al día y a la noche. Ahora se para qué serviría en un futuro el tesoro que yo guardaba tan celosamente. Mis libros,mis letras, mi tesoro.
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domingo, 17 de agosto de 2014
lunes, 25 de noviembre de 2013
Yo: el protagonista de mi historia
Yo soy el protagonismo de mi historia. ¿ La viviste? Qué bien escribes, que bien lo cuentas ¿lo viviste?. No, no lo viví, o si, quizás lo escuché, quizás vi a alguien llorar o reír. También imaginé que hubiese sido así ¿Lo viví? Quizás lo soñé. El protagonista de la historia, yo. El que maneja el lápiz, el que hace tres puntos infinitos en la universo de un papel blanco. Soy el maestro del engaño, hago magia, te dibujo en una historia, hago que te introduzcas en mi espejo mágico por una puerta invisible, pero en verdad soy yo, el protagonista soy yo ¿o tú? ¿has vivido, pensado, soñado, recordado, eso? No, yo no lo viví; pero lo soñé, lo escuché, lo leí, lo vi, lo sentí ¿Lo viví?Lo encontré, lo guardé, lo escondí en un rincón de un universo en blanco ¿Cómo lo cuento?¿Quién? ¿Yo? El protagonista. No, no. Yo soy el escritor. Lo cuenta el narrador. Yo sólo le enseño lo que sé, lo que viví, lo que escuché, lo que soñé, lo que leí, lo que inventé, lo que creé ¡Lo viviste! No,no...¿no?. No, sólo lo recreé. El protagonista de mi historia, yo ¿Por qué? Porque yo soy el que manejo la punta sobre el papel blanco donde plasmo, lo que creé, lo que inventé, lo que leí, lo que soñé, lo que escuché, lo que viví, lo que sé, lo que viví.
domingo, 13 de octubre de 2013
El segundo renglón
Después la tinta baila inquieta sobre el
blanco, se despereza, se despeina. Al comenzar la ortografía graciosa,
perfecta, se va distorsionando aquí y allá, revolotea, ya no se define sobre el
renglón, vuela sobre él, como las golondrinas a ras del mar. A ratos arriba,
abajo, ingobernable, liberada, la muñeca ágil, suelta, la punta ladeada, la
cara sobre el papel, la mano contraria en la barbilla, tirada en la cama.
Surgen las palabras, embriagan el ambiente, se van y vienen, juguetean, no da
tiempo a ponerlas en orden, el orden es para la técnica, y la técnica cuando
estalla el corazón queda olvidada. Frases que se estrellan a golpe de
recuerdos, de vivencias pasadas contra el papel. Ha comenzado la batalla del
escritor, el orgasmo creador se mimetiza con el texto. Ahora la cabeza, el
corazón, el papel, la tinta, la punta, todo es uno, y uno es todo. Es el genio
del creador en su apogeo, la fuente pura del conocimiento básico y primitivo.
Es la Sofía de la fuente experimental del saber, la experiencia misma, el
primer paso al hado, la secuencia vivida, sufrida, disfrutada.
La madrugada se hace cómplice, el
silencio tu cafeína, el rincón solitario tu mejor amigo. La razón vendrá
después a poner orden en tanto desatino, recordará las comas, usará los puntos.
Cortará los párrafos, criticará tu historia. Pero está ahí, es tu esbozo de
creación literaria. Es tu momento creativo, explosión fugaz de que una vez
tuviste algo que contar aunque fuera a ti mismo. El ordenador lo pondrá bonito,
“ortografiará” la letra imposible, corregirá cada renglón, lo centrará, lo
alineará, lo titulará. Ese, tu texto, tu creación final, es tu intento una vez
más de ser escritor. Ser escritor es como ser pintor, nunca sabrás si lo has
hecho bien, hasta que alguien te recuerde que lo has escrito tú.
Mª Yolanda García Ares
domingo, 29 de septiembre de 2013
Escribir acelerado
Leí
otra vez su literatura, era buena, acelerada, explosiva; pero buena. Recordé mi
juventud, mis ganas de explotar. El miedo, siempre el miedo, al papel blanco,
ese que nunca se supera, igual que los actores de teatro, el miedo escénico se hace
dueño de tu pulso... La pluma en la mano, la punta, un punto, otro punto, el
papel… blanco, otro punto. La cabeza llena de ideas, peros sólo soy capaz de
reventar a golpe de ausencia del hado tres pequeños puntos en el primer renglón
del papel; luego, más tarde, la letra acelerada, el hado ha vuelto, ha
regresado y tiene prisa, como un amante impaciente. Te toca, te seduce, te
despierta; es inoportuno, llega a la hora inadecuada, si no te enredas con él,
pasa a mejor vida. Claro que lo he vivido, sentarme frente al papel blanco,
tenerle tanto respeto, tanto miedo, tanta distancia que no nos encontrábamos.
El
papel blanco y la punta traviesa que se niega a transcribir nada de lo que
habita en tu cabeza, ella sólo entiende del corazón y el corazón es loco,
acelerado, es generoso, combativo, por eso no entiende de palabras, de frases
cortas o largas, de formas verbales, de pronombres personales. El corazón
escribe sobre el papel a golpe de latidos y ahora habla en presente, y otro
rato en pasado. Si tiene ganas de vivir, volverá al futuro, al deseo; y si le da
la timidez hablará bajito en primera persona y si tiene un día rencoroso te
nombrará mil veces. Es la escritura acelerada de la persona que escribe por
necesidad, necesidad de escribir para vivir.
Yolanda
García
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